Fedra
Fedra ARICIA.— ¿Hipólito pide verme en este lugar? ¿Hipólito me busca y quiere decirme adiós? ¿Dices verdad, Ismena? ¿No has sido engañada?
ISMENA.— Es la primera consecuencia de la muerte de Teseo. Señora, preparáos a ver volar hacia vos desde todas partes los corazones que alejó Teseo. Por fin Aricia es dueña de su suerte y bien pronto verá a sus pies a toda la Grecia.
ARICIA.— ¿Asà que no es un rumor incierto, Ismena? ¿Dejo de ser esclava y mi enemigo ya no existe?
ISMENA.— No, señora, los Dioses ya no nos son adversos; Teseo se ha reunido a los manes de vuestros hermanos.
ARICIA.— ¿Se sabe qué aventura acabó con sus dÃas?
ISMENA.— Acerca de su muerte se tejen increÃbles versiones. Se dice que, raptor de una nueva amante, las olas tragaron al esposo infiel. Se dice también, y este rumor corre por todas partes, que, habiendo descendido con PÃritoo a los infiernos, contempló el Cocito y sus sombrÃas márgenes y se mostró vivo a las infernales, sombras: pero que no ha podido salir de aquella triste mansión ni trasponer las playas donde se arriba para no volver.
