Fedra

Fedra

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Escena Primera

FEDRA.— ¡Ah! ¡Llévense lejos los honores que me envían! ¿Puedes desear que me vean, importuna? ¿Con qué vienes a halagar mi espíritu desolado? Mas bien procura ocultarme: he hablado por demás. Osaron esparcirse fuera mis furores. Y he pronunciado aquello que jamás debió oírse. ¡Cielos! ¡Cómo me escuchaba! ¡Con cuántos rodeos eludió largo tiempo mis palabras, el insensible! ¡De qué modo anhelaba una pronta retirada! ¡Y cómo redobló mi vergüenza su rubor! ¿Por qué estorbaste mi funesto designio? ¡Ay! ¿Palideció por mí cuando su espada iba a buscar mi seno? ¿Me la arrancó? Bastó que mi mano la tocara sólo una vez para que se volviera horrible a sus ojos inhumanos; profanaría ya sus manos ese desdichado acero.

ENONA.— Así, al pensar solamente en lamentar vuestras desgracias, alimentáis un fuego que debería extinguirse. ¿No sería mejor, como digna descendiente de Minos, buscar vuestro reposo en más nobles afanes, recurrir a la fuga contra aquel ingrato, reinar y asumir, la dirección del Estado?

FEDRA.— ¡Yo reinar! ¡Yo regir un Estado con mi ley, cuando mi débil razón no reina ya sobre mí! ¡Cuando he abandonado el dominio de mis sentidos! ¡Cuando respiro apenas bajo un vergonzoso yugo! ¡Cuando me muero!

ENONA.— Huid.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker