Fedra
Fedra TESEO.— (Solo). ¿Cuál es pues, su pensamiento? ¿Y qué ocultan razones comenzadas tantas veces y siempre interrumpidas? ¿Quieren desconcertarme con ficciones vanas? ¿Están de acuerdo ambos para hundirme en cavilaciones? Pero yo mismo, pese a mi rigor severo, ¿qué plañidera voz escucho en el fondo de mi corazón? Una piedad secreta me ensombrece y me aflige. Interroguemos por segunda vez a Enona. Quiero estar mejor informado de todo el crimen. Guardias, que salga Enona y que se presente sola ante mí.
