La vida después de la muerte
La vida después de la muerte Respecto a la continuidad de los sentimientos de amor y afecto entre las almas separadas, no puede menos de ser beneficiosa, porque al alma en la carne la consuela y fortalece el convencimiento de que está en relación con el alma desencarnada, mientras que ésta se goza y regocija como cuando en la tierra estaba junto a la persona amada.
Esta relación es sacratísima, y la mantienen muchas personas, aunque sin poder explicarla a los incapaces de comprenderla; pero quienes hayan experimentado sus efectos estimarán en todo su valor cuanto decimos.
Los que no la hayan experimentado podrán comprenderla o al menos tener idea de ella si la refieren a la dicha que sintieron al tener a su lado a una persona querida.
Es en verdad la comunión de dos almas muy cercana en algunos aspectos a la comunicación de las almas en el plano astral, aunque con las deficiencias propias del caso.
Esta comunicación espiritual nada tiene de nocivo ni siniestro, todo en ella es armónico y placentero. Nada tiene de sospechoso ni reprochable.
La condenación queda reservada para otro linaje de comunicaciones.