La vida después de la muerte
La vida después de la muerte »Está despierto, en antítesis de aquellos a quienes todavía ciega la ilusión. Es libre, en contraste con los aún esclavos.»
Sin embargo, se equivoca este autor al hablar de «una larga y penosa austeridad» necesaria para romper las ligaduras.
Las más prestigiosas autoridades repudian las prácticas ascéticas de maceración y tortura y no las estimulan.
La verdadera práctica es la adquisición de sabiduría y abrir el corazón al influjo de la sabiduría divina, que se infundirá en forma de intuición.
No hay más que conocer la verdadera naturaleza de las cosas materiales para sentir disgusto por ellas.
Por tanto, el conocimiento es el magno liberador.
Cierto que el puro amor inegoísta, el yoga de devoción, limpiará las escamas de los ojos del alma, y que las obras realizadas y los deberes cumplidos sin apetito de recompensa, el yoga de acción, esclarecerá la vista del alma. Sin embargo, el mejor yoga de todos es el de sabiduría.
A quienes anhelen la liberación les recomendamos el detenido estudio de la filosofía yoguística o cualquiera de las modalidades de la religión de sabiduría, así como el estricto cumplimiento de las leyes de la vida espiritual que subyacen en todas las doctrinas religiosas rectamente comprendidas.