La vida después de la muerte
La vida después de la muerte Pongamos, por ejemplo, tomado del mundo físico la ordinaria vibración del sonido. Puede el aire estar lleno de muchas notas musicales. Cada nota corresponde a un grado de vibración acústica. Las notas ocupan la misma posición en el espacio y sin embargo no se entorpecen unas a otras en cuanto a la ocupación de lugar en el espacio. Es un axioma de física que dos cuerpos materiales no pueden ocupar el mismo lugar a un mismo tiempo; pero millares de vibrantes notas pueden ocupar el mismo lugar al mismo tiempo, como sucede cuando una nutrida orquesta interpreta una composición musical.
Muchos instrumentos suenan a un mismo tiempo e innumerables vibraciones llenan el aire; y, sin embargo, el que escucha puede fijar su oído en determinado instrumento y aun percibir ciertas notas. No se pierde nota alguna, y a despecho de ello todo el volumen orquestal se manifiesta en el pequeño espacio del tímpano auditivo.
Este símil es algo tosco, pero puede servir para que la mente se acostumbre a formar verdadero concepto de un plano.