La vida después de la muerte
La vida después de la muerte Notamos que algo nos ha ocurrido durante el sueño. Consiste el secreto de dicho fenómeno en que durante el sueño la subconciencia o mente instintiva del muchacho repite el ejercicio hasta adelantar algún tanto en su dominio, y al día siguiente pone en práctica lo aprendido durante la noche, aunque la mente vigílica no sabe cómo lo aprendió.
Tiene la mente humana profundidades en que se realizan dichas tareas, y mientras dormimos y nuestras objetivas facultades conscientes descansan, acomete los puntos difíciles para resolverlos de modo que nos sean más fáciles al día siguiente.
De la propia suerte, las facultades superiores de la mente se disciplinan en la práctica de lo que ha de ejecutar el alma en la próxima vida terrena, según denotan los anhelos y ansias de levantadas acciones que pugnan por su realización.
Pero con la diferencia de que el alma es plenamente consciente de la actuación de las facultades superconscientes y se goza en la tarea de desenvolvimiento y ejecución.
El mundo celeste de las almas anhelosas de magnas obras de bondad es positivamente un reino de bienaventuranza, porque allí se ve capaz de realizar cuanto no le era posible en la tierra y de expresarlo muchísimo mejor que todo lo que pudiera imaginar.