Palestina. Cien años de colonialismo y resistencia
Palestina. Cien años de colonialismo y resistencia La ciudad de Beirut fue el epicentro del ataque. El bombardeo indiscriminado transformó barrios enteros en ruinas, y las condiciones para los civiles se deterioraron rápidamente. Este asedio culminó en una de las masacres más atroces del conflicto: las de Sabra y Shatila. Durante tres días, milicias cristianas aliadas de Israel perpetraron asesinatos masivos en estos campamentos de refugiados palestinos, mientras las fuerzas israelíes mantenían el control de los alrededores y facilitaban la operación. La escena dejó una huella indeleble en la conciencia global.
Más allá de su impacto humano inmediato, la invasión tuvo consecuencias políticas significativas. La OLP, que había consolidado su base en Beirut, se vio obligada a reubicarse en Túnez, perdiendo así una conexión estratégica con los territorios ocupados. Este desplazamiento debilitó temporalmente su capacidad operativa, aunque fortaleció la percepción internacional de los palestinos como un pueblo que luchaba contra la opresión.
La invasión también reveló el papel de Israel en la configuración de la política libanesa. Al aliarse con las fuerzas falangistas cristianas, Israel buscaba establecer un régimen favorable en Beirut. Sin embargo, este intento fracasó rotundamente, exacerbando las tensiones sectarias y contribuyendo al prolongamiento de la guerra civil libanesa.