Palestina. Cien años de colonialismo y resistencia
Palestina. Cien años de colonialismo y resistencia El colonialismo moderno se manifiesta en la construcción de asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Este. Estas colonias, ilegales según el derecho internacional, fragmentan el territorio palestino y lo convierten en un mosaico de enclaves desconectados. Las políticas de despojo, como las demoliciones de viviendas y la confiscación de tierras, son parte integral de esta estrategia, diseñada para debilitar la resistencia y forzar la migración palestina.
El muro de separación, que serpentea a través de Cisjordania, es una expresión física del colonialismo sionista. Este muro no solo divide comunidades y limita la movilidad, sino que también asegura el control israelí sobre vastas extensiones de tierras fértiles y recursos hídricos. Su impacto no es solo geográfico, sino también psicológico, reforzando la fragmentación y el aislamiento de la población palestina.
En Jerusalén Este, las políticas de anexión buscan alterar la demografía de la ciudad, desplazando a los residentes palestinos y sustituyéndolos con colonos israelíes. La apropiación de hogares, el rechazo de permisos de construcción y la imposición de un sistema legal desigual forman parte de una estrategia integral para consolidar el control sobre la ciudad.