Alas De Hierro (Empíreo 2)
Alas De Hierro (Empíreo 2) El viento gélido corta la piel de Violet mientras su dragón se eleva sobre la devastación. Aretia ha caído. La rebelión está en ruinas. Y su hermano… su hermano ha elegido quedarse atrás.
El rugido de Tairn retumba como un trueno en la noche, una mezcla de furia y pérdida. Debajo de ellos, la fortaleza es consumida por el fuego. No hay tiempo para llorar. No hay tiempo para detenerse. La guerra no ha terminado, solo ha cambiado de forma.
—¡Sujétate! —grita Xaden mientras su dragón gira en el aire, esquivando una explosión de energía oscura.
Los venin no los dejarán escapar fácilmente. Son sombras hambrientas, depredadores sin alma. Pero Violet ya no es la chica frágil que entró en Basgiath creyendo que su destino era morir.
Ella pelea.
Con cada golpe de su cuchilla, con cada rayo de fuego de Tairn, con cada palabra que murmura para llamar a la magia dentro de ella.
Pero algo está mal.
Andarna no responde.
Su vínculo con la pequeña dragona dorada se ha vuelto distante, borroso. Violet la llama con la mente, con el alma, pero todo lo que obtiene es un eco lejano. Algo le ha pasado. Algo que no entiende.
