Alas De Hierro (Empíreo 2)
Alas De Hierro (Empíreo 2) Violet siente el frío en sus huesos. Porque solo hay una explicación para lo que ha ocurrido: hay un espía entre ellos.
El eco de la traición retumba en las paredes de Aretia. La rebelión está herida, y el miedo se desliza como un veneno silencioso entre sus filas. Nadie confía en nadie. Cada mirada furtiva, cada palabra susurrada, es una posible daga en la espalda.
Violet siente el peso de la sospecha sobre ella. No es una rebelde de nacimiento. No creció entre estos pasillos de piedra y fuego. Basgiath la moldeó, su madre la entrenó, y aunque ha derramado sangre por la verdad, aún hay quienes creen que su lealtad es una moneda que puede girar en cualquier dirección.
Pero ella no es la única bajo escrutinio. Xaden también está en la mira. Su liderazgo, su capacidad de tomar decisiones sin consultar a la Asamblea, su vínculo con Violet… Todo se convierte en combustible para la duda.
—¿Y si no fue un traidor? —pregunta Violet en una reunión con la Asamblea, con los nudillos blancos por la presión—. ¿Y si alguien nos está observando desde más cerca de lo que creemos?
La idea es escalofriante.
