Alas de sangre (Empíreo 1)
Alas de sangre (Empíreo 1) —Patético —dijo, alzando su espada para el golpe final.
Fue entonces cuando algo en Violet se rompió. La rabia, la frustración, el miedo... todo se concentró en un instante. Rodó hacia un lado, esquivando el golpe, y usó su daga oculta para rasgar el costado de Dane. Aunque no estaba permitido usar armas fuera de las designadas, Violet sabía que las reglas en Basgiath eran más flexibles de lo que parecían.
Dane retrocedió, sorprendido, mientras la sangre empapaba su camisa.
—¿Qué demonios, Sorrengail? —rugió, pero no tuvo oportunidad de atacar de nuevo. El capitán Riorson levantó una mano, deteniendo el combate.
—Suficiente —ordenó, su voz cargada de autoridad—. Sorrengail, sobreviviste... esta vez. Pero si vuelves a usar un arma no autorizada, los dragones no serán tu único problema.
Violet asintió, respirando con dificultad, mientras guardaba la daga de vuelta en su bota. Sus piernas temblaban, pero se mantuvo de pie. Dane la miraba con odio, pero no se atrevió a decir nada más.
—Bien, volvamos a entrenar. Los dragones esperan —gritó Riorson, dejando claro que no habría descanso.