Alas de sangre (Empíreo 1)
Alas de sangre (Empíreo 1) El entrenamiento en el Cuadrante de Jinetes no daba tregua. Días enteros de combates, escaladas imposibles y la constante amenaza de los dragones desgastaban incluso a los más fuertes. Para Violet, cada amanecer traía un nuevo peso sobre sus hombros, un recordatorio de que el más mínimo error podía significar la muerte. La conexión con su dragón, Tairn, aunque poderosa, era un vínculo frágil, y ella sabía que su aceptación inicial no garantizaba nada.
—¡Otra vez! —gritó el capitán Fen Riorson, su voz como un látigo.
Violet levantó la espada de entrenamiento, sus brazos temblando por el esfuerzo. Enfrente de ella, Dane Atos sonreía con malicia, disfrutando cada segundo de su evidente agotamiento.
—¿Es todo lo que tienes, Sorrengail? —se burló Dane mientras daba un paso hacia adelante.
Violet intentó bloquear su ataque, pero la fuerza de Dane la hizo retroceder, sus pies resbalando sobre la arena. Cayó al suelo, la espada rodando fuera de su alcance. Su respiración era un jadeo desesperado mientras veía a Dane levantar su arma.
—Eres patética —dijo Dane, su tono lleno de desprecio.
