Cartas a un joven poeta
Cartas a un joven poeta TodavÃa vivo en la ciudad, cerca del Capitolio, no lejos de la más hermosa escultura ecuestre del arte romano, la de Marco Aurelio. Pero dentro de algunas semanas me mudaré a un espacio sencillo y tranquilo, un viejo ático situado en la profundidad de un gran bosque perdido, retirado de la ciudad, de su tráfago y ruidos. Allà viviré todo el invierno, y disfrutaré del gran silencio, del que espero el regalo de buenas y laboriosas horas… Desde allÃ, donde me sentiré más en casa, le escribiré a usted una carta más larga, donde le comentaré sus trabajos. Hoy sólo tengo que decirle (y tal vez es injusto que no lo haya hecho antes) que el libro que me anuncia en su carta (aquel que contiene algún trabajo suyo) no me ha llegado. ¿Le ha sido devuelto, tal vez desde Worpswede? (Pues no está permitido reexpedir paquetes al extranjero). Esta posibilidad es la más convincente, y me gustarÃa que se confirmara. Espero que no se trate de un extravÃo —que contando con el funcionamiento del correo italiano no serÃa nada excepcional, por desgracia—. Me hubiera gustado recibir ese libro (como todo lo que me da señales de usted); y los versos, que entre tanto le vayan surgiendo, los leeré (si usted me los confÃa) y los releeré y viviré tan a fondo y tan sinceramente como pueda.
Con mis buenos deseos y saludos,
Suyo,
Rainer Maria Rilke