Cartas a un joven poeta
Cartas a un joven poeta París, 17 de febrero 1903
Apreciado señor:
Su carta me llegó hace pocos días. Quiero darle las gracias por su confianza, grande y afectuosa. No está en mi mano hacer mucho más. No puedo entrar en detalles sobre la forma de sus versos, puesto que me siento muy lejos de cualquier intención crítica. No hay nada menos apropiado para aproximarse a una obra de arte que las palabras de la crítica: de ellas se derivan siempre malentendidos más o menos desafortunados. Las cosas no son tan comprensibles ni tan formulables como se nos quiere hacer creer casi siempre; la mayor parte de los acontecimientos son indecibles, se desarrollan en un ámbito donde nunca ha penetrado ninguna palabra. Y lo máximamente indecible son las obras de arte, existencias llenas de misterio cuya vida, en contraste con la nuestra, tan efímera, perdura.