Poemas a la noche
Poemas a la noche (TRAS LA LECTURA DE LA TEMPESTAD DE SHAKESPEARE)
Fue liberado un día en cualquier parte
de un tirón parecido a aquel con que se rasga
la juventud hacia la madurez,
lejos de toda consideración.
Entonces, ved, fue dócil y desde entonces sirve,
su libertad anhelando tras de cada tarea,
mas mitad imperiosos, mitad casi azorados,
le comunican que por esto o por aquello
aún se le precisa,
y, ay, ha de decírsele
hasta qué punto se le ha ayudado
mas, sin embargo, ellos mismos sienten
cómo se va en el aire aquello que por él es retenido.
Qué delicioso y casi tentador el dejarlo marchar,
para después, sin un conjuro más,
cual los otros abandonado en el destino,
saber que su ligera amistad, ahora sin tensión,
y en ningún lugar más obligado,
un excedente para el espacio de esta respiración,
