Poemas a la noche
Poemas a la noche Alzado candelabro, rotundo sobre el límite y sereno.
La noche se efectúa allá en lo alto:
nosotros tanteamos en lo entenebrecido,
nuestro ser derrochamos junto a tu fundamento.
Ése es nuestro destino: ignorar la salida
de ese desconcertante interno ámbito.
Te apareces encima de cada impedimento nuestro
y lo incendias como a una alta cima.
Tu alegría se alza sobre nuestros dominios
y a nosotros apenas se nos da un sedimento:
como la pura noche de equinoccio,
te yergues dividiendo un día de otro día.
¿Quién sería capaz de administrarte
el mejunje secreto que a nosotros nos turba?
Tú recibes tu gloria de todo lo sublime;
nosotros nos tratamos con lo ínfimo.
Si lloramos, no hacemos más que sensiblerías,
al contemplar estamos a lo sumo despiertos;
nuestra sonrisa no seduce mucho,
y si seduce, entonces, ¿quién la sigue?
(Cualquiera.) Ángel, entonces, ¿deberé lamentarme?,