Poemas a la noche
Poemas a la noche Oh que estéis, mujeres, aquà sobre la tierra,
que os mováis con nosotros que sufrimos,
sin mayor precaución y seáis capaces,
cual bienaventuradas, de darnos bendición.
¿De qué región, cuando
aparece el amado,
tomáis en vuestras manos el futuro
—oh mucho más futuro que el que nunca ha de haber—?
Aquel que ya conoce las distancias
hasta la más lejana y fija estrella,
incluso ése se asombra al descubrir
el magnÃfico espacio de vuestro corazón.
¿Mas cómo conseguÃs librarlo del tumulto?
Oh vosotras, oh llenas de noche y manantiales.
¿Sois de verdad aquellas que de niñas,
estando en el pasillo del colegio,
empujó rudamente el hermano mayor?
Vosotras, oh indolentes.
Mientras que ya nosotros, siendo niños,
mudamos feamente para siempre, vosotras erais como
el pan antes de la consagración.
El fin de vuestra infancia
tampoco fue severo.
De repente ahà estabais ya completas: