Poemas a la noche
Poemas a la noche No tiene más que mundo;
en cada alzar la vista tiene mundo, mundo en cada apartarla.
Lo que en otros se asienta con holgura
se precipita en él, inhóspito en su sangre; y ciego como música,
se transforma y se pierde.
Y de noche despierta y tiene en su existencia
el reclamo del pájaro de afuera y
se siente con valor, porque asume en su rostro
la multitud pesante de los astros:
y nunca como aquél
que a la amada prepara en esta noche,
la agasaja con cielos sentidos.
Que cuando ya otra vez el gentÃo de ciudades,
el enredado ovillo del estrépito
y el embrollo del tráfico en torno a mà se asienten,
solo sobre la densa confusión,
recordar pueda el cielo y ese borde terroso de los montes
que el rebaño pisaba cuando se dirigÃa a casa desde el fondo.
De piedra sea mi ánimo
y yo vea concebible la tarea cotidiana del pastor:
