Poemas a la noche
Poemas a la noche Igual que la naturaleza abandona los seres
al riesgo de su propio placer sordo
y a ninguno en concreto protege,
ya esté sobre la gleba o habite en el ramaje,
tampoco por nosotros muestra alguna
preferencia el origen remoto del ser nuestro;
él nos osa. Tan sólo que nosotros,
más aún que las plantas y animales,
asumimos el riesgo, lo queremos,
y a veces hasta osamos (y no por interés)
más que la vida misma: más allá…
como quizás un soplo más allá…
Esto nos crea, lejos de salvaguarda alguna,
una seguridad allà en donde actúa
aquella gravedad de fuerzas puras.
Lo que al final nos salva es nuestra indefensión
y que, aun habiendo visto su amenaza,
todavÃa nos hayamos dirigido a lo Abierto,
para allÃ, en el más extremo cÃrculo,
donde la ley nos toca, consentirlo.
Muzot, junio de 1924