Poemas a la noche
Poemas a la noche Las estancias de Rilke en Capri se caracterizan por su fecundidad creativa y tal vez por la felicidad de encontrar el difícil equilibrio de atención femenina y soledad que siempre buscó. En Capri, Rilke fue capaz de dar a luz un número considerable de textos que pensó reunir y llevar a imprenta con el título de Cuadernos de Capri: otro de los varios proyectos frustrados de edición que habrán de sucederse antes de la llegada de las Elegías. La importancia de esta fase no reside sin embargo, claro está, en la cantidad de los textos, sino en el advenimiento de un nuevo modo de hacer poesía: no en vano en los manuales se habla de una poética específica común a los poemas de Capri: la Capreser Lyrik. Si nuestra propuesta de selección arranca en 1906 con el poema «Improvisaciones del invierno en Capri» es por considerar que no es éste solamente un poema valioso y hasta imprescindible por sí mismo, que lo es, sino porque en él se encuentra el descubrimiento de un modo poético nuevo: un poema expansivo, de una redescubierta subjetividad no sentimental, capaz de echar mano de la «libre» asociación para la indagación en problemas metafísicos, lo cual a las alturas de 1906 supone un verdadero anticipo y un estado de conciencia insólito sin el cual no hubieran sido posibles después las Elegías y tampoco, por descontado, poemas como «La trilogía española», «La gran noche» y el resto de los Poemas a la noche, así como probablemente la joya tardía de la «Elegía a Marina Tsvetaeva».
