Poemas a la noche
Poemas a la noche Tanto Rilke como Paul Celan juegan con el verbo «lallen» (balbucear). ¿TenÃa en su mente Paul Celan el poema «La muerte» de Rilke y el «balbuceo» («Gelall, gelall») cuando escribió su célebre «Tübingen, Janner» (La rosa de nadie, 1963) en el que se dice aquello de «Viniera, / viniera un hombre, / viniera un hombre al mundo, hoy, (…) podrÃa / sólo balbucear y balbucear» (lallen und lallen).
Sobre la visión del marcial Dios rilkeano véase lo dicho a propósito del poema «Descenso de Cristo a los infiernos». Por otra parte, adviértase cómo Rilke utiliza la voz de Dios, «porque existe un impulso en mis obras / que anhela cada vez mayor transformación», para expresar sus propias inquietudes como creador: el nacimiento de una abstracción y un extrañamiento crecientes en su voz poética, que sin duda desembocarán en los poemas de después de las ElegÃas y Los sonetos y que ya han dado frutos como «La muerte» o «He asustado las grises serpientes».
