Poemas a la noche
Poemas a la noche ¿Debo yo celebrar las ciudades, supervivientes, grandes
constelaciones de la tierra (que atónito admirara)?
Porque a celebrar sólo está dispuesto
mi corazón: inmenso entiendo el mundo.
Y hasta mi queja misma se torna en alabanza
frente al gemido del corazón.
Que no me diga nadie que no amo el presente,
pues en él yo me agito, él me conduce,
me regala el día amplio y para que haga uso de sus horas
me da la más antigua jornada de trabajo.
Magnánimo, concede que sobre mi existencia sean lanzadas
noches que nunca han sido.
Poderosa, su mano se cierne sobre mí
y aun si ella por fuerza del destino me llevara a lo hondo,
sumergido allí abajo probaría a respirar.
Aunque ínfima fuera mi tarea
cantaría el presente. Pero más que cantarlo, yo supongo que él quiere
que vibre como él. Antaño resonaba la voz de los poetas
en los campos de batalla. Pero qué es una voz