Cónclave
Cónclave Esa noche, Lomeli es visitado por Tremblay.
—Jacopo, mañana se decidirá todo —dice el canadiense, con una sonrisa estudiada—. ¿Por qué no nos aseguramos de que sea la decisión correcta?
Lomeli lo mira con frialdad.
—¿Y cuál serÃa esa?
Tremblay se inclina, susurra:
—Tienes influencia. Convéncelos de votar por BenÃtez.
—¿Por qué?
El canadiense se encoge de hombros.
—Porque es el hombre perfecto. Un rostro limpio. Un sÃmbolo de unidad. Y, lo más importante, será fácil de manejar.
Lomeli siente asco. Esto no es fe. Es polÃtica.
Cierra la puerta sin responder.
Mañana será la última votación. Y si Lomeli quiere evitar que la Iglesia caiga en manos equivocadas, tendrá que hacer algo que nunca pensó posible.
El amanecer trae consigo la certeza de que hoy la Iglesia tendrá un nuevo Papa.
En la Capilla Sixtina, los cardenales ocupan sus asientos por última vez. El mundo espera.