Las cartas secretas del monje que vendió su ferrari
Las cartas secretas del monje que vendió su ferrari La llave ardÃa en su mano. No literalmente, pero Jonathan sentÃa su peso como si fuera un fragmento de algo que no entendÃa, algo que su mente racional se negaba a aceptar.
—Esto es una locura —murmuró, cerrando la caja con un golpe seco.
El hombre del traje blanco lo observó con la paciencia de quien ha visto a muchos antes que él pasar por lo mismo.
—Lo desconocido siempre parece una locura… hasta que te das cuenta de que era el único camino posible.
Jonathan negó con la cabeza.
—No puedo seguir con esto. Mi vida está en Toronto, mi trabajo, mi hijo… No puedo dejarlo todo para perseguir pistas sin sentido.
El hombre suspiró.
—No puedes escapar de lo que ya empezó, Jonathan.
Pero Jonathan no escuchó. Guardó la caja en su mochila y salió a la calle, sintiendo la necesidad de alejarse, de recuperar el control.
Tres dÃas después, en un hotel de lujo en Puerto Madero…
