Cyrano de Bergerac
Cyrano de Bergerac ¡Un hecho fue inusitado!
Conque… gracias. Sed formal.
(Muy bulliciosa, haciendo ademán de salir y quedándose de nuevo, enviando a CYRANO un beso con la mano.)
¡Que me escriba!
CYRANO.
Lo hará asÃ.
ROXANA.
¡Y eran ciento contra vos!
¡Cobardes!… —Vamos, adiós.
Somos amigos, ¿eh?
CYRANO.
SÃ.
ROXANA.
¡Que me escriba!… ¡Adios!… —¡Que horror!
¡Cien hombres!… Con más sosiego
esa prueba de valor
me relataréis.
CYRANO.—(Saludándola.)
¡Oh! Luego
supe dar prueba mayor.
(Vase ROXANA. CYRANO queda inmóvil, fija la vista en el suelo. Pausa. La puerta de la derecha se entreabre, y asoma por la abertura la cabeza de RAGUENEAU.)