Cyrano de Bergerac
Cyrano de Bergerac los que anoche te siguieron.
CYRANO.—(Asustado.)
¿No habrás dicho que estuviera
yo aquÃ?
LEBRET.—(Frotándose las manos.)
¡Vaya si lo he dicho!
UN BURGUÉS.—(Que entra seguido de un grupo.)
¡Caballero, aquà se acerca
todo el Marais!
(La calle se llena de gente, sillas de mano, carrozas, etcétera.)
LEBRET.—(En voz baja y sonriendo, a CYRANO.)
¿Y Roxana?
CYRANO.
¡Calla!
LA MULTITUD.—(Fuera.)
¡Cyrano!
(La muchedumbre se precipita e invade la pastelerÃa. Confusión. Gritos y aclamaciones.)
RAGUENEAU.—(Subido a una mesa.)
¡Mi tienda
invaden! ¡Lo rompen todo!…
¡Oh! ¡MagnÃfico! ¡Qué escena!
VARIOS.—(Rodeando a CYRANO.)
¡Amigo! ¡Mi buen amigo!…
CYRANO.
Ayer mismo no creyera