Cyrano de Bergerac
Cyrano de Bergerac ROXANA, DE GUICHE, la DUEÑA.
ROXANA.—(A DE GUICHE, haciéndole una reverencia.)
Iba a salir.
GUICHE.
Yo llegaba
a despedirme de vos.
ROXANA.
¿PartÃs?
GUICHE.
Esta noche misma
al sitio de Arrás me voy.
ROXANA.
¿A la guerra?
GUICHE.
SÃ… Ya veo
que la nueva no os causó
gran sorpresa: indiferente
la escuchasteis…
ROXANA.
¡No, por Dios!
GUICHE.
Pues yo estoy desesperado.
¡Si nuestra separación
fuese eterna!…
ROXANA.
¡Oh!
