Cyrano de Bergerac
Cyrano de Bergerac CYRANO, CRISTIÁN.
CYRANO.—(Llamando.)
¡Cristián! (Sale CRISTIÁN.)
Todo me lo ha dicho:
conque fuerza es que prepares
bien tu memoria. A sus ojos
vas de gloria a coronarte.
¡Llegó la ocasión!… No pongas
ese gesto de vinagre;
no pierdas el tiempo; entremos
en tu casa; he de enseñarte…
CRISTIÁN.
¡No!
CYRANO.
¿Qué?
CRISTIÁN.
¡Que no! Aquí la aguardo.
CYRANO.
Pero, ¿estás en tus cabales?
CRISTIÁN.
Estoy harto de tomar
prestadas todas mis frases,
mis cartas y mis discursos,
y de hacer tan miserable
papel, y de temblar siempre
como un niño o un cobarde.
No iba mal esto al principio;
