Cyrano de Bergerac
Cyrano de Bergerac Los mismos, menos CYRANO. Amanece. Tintas sonrosadas en el horizonte. Se distingue la ciudad de Arrás, dorada por las primeras luces del alba. Óyese un cañonazo, seguido de un redoble de tambores, muy lejano y hacia la izquierda. Suenan inmediatamente otros tambores más cercanos. Los ecos de los redobles parecen responderse unos a otros, se acercan, suenan casi en la misma escena y se alejan por la derecha, recorriendo el campo. Rumor de los soldados que se levantan. Voces lejanas de los oficiales.
CARBÓN.—(Suspirando.)
¡El toque de diana!
(Los CADETES se agitan en sus mantas, desperezándose.)
¡Oh, sueño
suculento! ¡Aquà terminas!…
¡Ya adivino de qué modo
me darán los buenos dÃas!
CADETE 1.º—(Incorporándose.)
¡Me mata el hambre!
CADETE 2.º
¡Yo muero!
VARIOS.
¡Oh!
CARBÓN.
¡Alzaos!
CADETE 1.º
