Cyrano de Bergerac
Cyrano de Bergerac Los mismos y CYRANO.
CYRANO.—(Saliendo tranquilamente de su tienda, con una pluma en la oreja y un libro en la mano. Al salir se encuentra de manos a boca con el CADETE primero, que anda trabajosamente. Después de una pausa, durante la cual le ha estado contemplando, dice:)
¿Adónde vas tan despacio?
CADETE 1.º
No puedo andar más aprisa.
CYRANO.
¿Por qué?
CADETE 1.º
En los talones tengo
algo que de andar me priva.
CYRANO.
¿Y qué es ello?
CADETE 1.º
¿Qué?… ¡El estómago!
CYRANO.
¡También yo!
CADETE 1.º
¿Y no te da grima?
CYRANO.
Al contrario: ¡esto engrandece!
CADETE 2.º
Mis dientes… ¡cómo se afilan!
CYRANO.
