Cyrano de Bergerac
Cyrano de Bergerac ROXANA, CYRANO; después, LEBRET, CARBÓN DE CASTEL-JALOUX, los CADETES, RAGUENEAU, DE GUICHE, etcétera.
ROXANA.
¿Qué me interesa?… Hablad.
CYRANO.—(Desconcertado.)
Calmaos antes.
(Aparte, viendo alejarse a CRISTIÃN.)
¡Se va!
ROXANA.—(Vivamente.)
¿Temió tal vez?…
CYRANO.
Es que… le inquieta
cualquier futilidad… Mejor, sin duda,
que yo le conocéis.
ROXANA.—(Con pena.)
¿Dudó que fueran
sinceras mis palabras?… ¡SÃ, le he visto
dudar!…
CYRANO.—(Tomándole una mano.)
¿Dijisteis, pues, verdad completa?
ROXANA.
¡Oh, sÃ, sÃ! Yo le amara aunque…
(Detiénese vacilando.)
CYRANO.—(Tristemente.)
¿Os asusta
proferir la palabra en mi presencia?…
