Cyrano de Bergerac
Cyrano de Bergerac SOR CLARA.
Dirá que las religiosas
son coquetas…
SOR MARTA.
Y golosas…
MADRE.—(Sonriendo.)
Y, sobre todo, muy buenas.
SOR CLARA.
¿Verdad, madre Margarita,
que diez años han pasado
sin que nos haya faltado
ni un sábado su visita?
MADRE.
¿Diez?… ¡Catorce, si no cuento
mal!
SOR MARTA.
Nos tiene en mucha estima.
MADRE.
Desde que su noble prima
se alberga en este convento.
SOR MARTA.
¡Su prima! ¡Flor que tronchó
el cierzo! ¡Flor sin aromas!
MADRE.
Como mirlo entre palomas
aquà su vuelo abatió,
de la toca a la blancura