Cyrano de Bergerac
Cyrano de Bergerac Le debe querer,
sin duda.
SOR MARTA.
Cada semana
me dice al llegar: «Hermana,
también comà carne ayer.»
Y «ayer» siempre es viernes.
MADRE.—(Consternada.)
¡Oh!…
La vez postrera, hijas mÃas,
llevaba casi dos dÃas
sin comer. (Consternación general.)
SOR MARTA.
¿Quién os contó?…
MADRE.
Su amigo Lebret.
SOR MARTA.
¡Hay tal!
MADRE.
Ya lo veis: pobre es Cyrano.
SOR MARTA.
¿No hay quién le tienda una mano?
MADRE.
No, lo llevarÃa a mal.