Cyrano de Bergerac
Cyrano de Bergerac CYRANO y LEBRET; luego el PORTERO.
CYRANO.—(A LEBRET, sentándose delante del mostrador y colocando encima, según el verso indica, el pastel, el vaso de agua y el grano de uva.)
Ya tengo cena, bebida
y postre… ¡El hambre me mata!
Aquà la mesa; comiendo
te escucho: ¿qué me contabas?
(Comiendo.)
LEBRET.
Que esos necios fanfarrones
lograrán con sus bravatas
que dejes de ser quien eres,
que conviertas en jactancia
ridÃcula tu valor
y tu ingenio en bufonada.
Interroga, si lo dudas,
a las personas sensatas,
y te dirán el efecto
que les causó tu algarada.
CYRANO.—(Acabando su pastel.)
Enorme, sin duda.
LEBRET.
DÃgalo
el cardenal.
CYRANO.—(Satisfecho.)
¿Aquà estaba?
