Cyrano de Bergerac
Cyrano de Bergerac CYRANO, LEBRET; después, cómicos y actrices, CUIGY. BRISSAILLE, LIGNIÈRE, el PORTERO, los violinistas.
CYRANO.—(Cayendo en los brazos de LEBRET.)
¡Ella me cita!… ¡Oh!… ¡SÃ!
LEBRET.
¿Eh? ¿Te alegras, por lo visto?
(Contento.)
CYRANO.
Ella recuerda que existo…
Ya me basta: ¡pensó en mÃ!
LEBRET.
*¿Estás ya tranquilo?
CYRANO.—(Fuera de sÃ.)
*Ahora…
*sÃ. ¿Qué tranquilo? Radiante,
*frenético…, ¡fulminante!
*¡Por algo mi alma la adora!
*Hay en mà diez corazones,
*mi buen Lebret; ¡veinte manos!
*¡No arremeto con enanos!
*¡Gigantes denme, a legiones! (Gritando.)
(En el fondo de la escena se ven las sombras de los cómicos y las actrices, que se agitan y cuchichean. Empiezan a ensayar. Los violinistas han ocupado de nuevo sus puestos.)
UNA VOZ.—(Desde la escena.)
