Cyrano de Bergerac
Cyrano de Bergerac Dichos y dos NIÑOS que acaban de entrar en la pastelería.
RAGUENEAU.
Pequeños, ¿qué queréis?
NIÑO 1.º
Pasteles de mazapán.
RAGUENEAU.
¿Y cuántos?
NIÑO 1.º
Tres.
RAGUENEAU.
Aún están
calentitos.
NIÑO 2.º
¿No podéis
envolverlos?
RAGUENEAU.—(Aparte, con dolor.)
¡Qué agonía!
¡Mis versos les he de dar!
(Toma un cucurucho de papel, y al ir a envolver los pasteles, lee:)
«Tal Ulises al dejar
a su Penélope un día…»
¡Éste no!
(Coge otro y repite el mismo juego.)
«Febo enrojece…»
¡Tampoco!