Contrato social
Contrato social Una vez esto sentado, si todo el gobierno está en manos de un solo hombre, aparecen la voluntad particular y la del cuerpo perfectamente unidas, y, por consiguiente, en el más alto grado de intensidad que pueden alcanzar. Ahora bien; como el uso de la fuerza depende del grado de la voluntad, y como la fuerza absoluta del gobierno no varÃa nunca, se sigue que el más activo de los gobiernos es el de uno solo.
Por el contrario, unamos el gobierno a la autoridad legislativa; hagamos prÃncipe al soberano, y de todos los ciudadanos, otros tantos magistrados; entonces, la voluntad de cuerpo, confundida con la voluntad general, no tendrá más actividad que ella y dejará la voluntad particular en todo su vigor. AsÃ, el gobierno, siempre con la misma fuerza absoluta, se hallará con un mÃnimum de fuerza relativa o de actividad.