Contrato social
Contrato social Considerad, además, que la misma cantidad de hombres consumen mucho menos en los paÃses cálidos. El clima exige que se sea sobrio para estar bien; los europeos que quieren vivir en estos paÃses como en el suyo perecen todos de disenterÃa o de indigestión. «Nosotros somos —dice Chardin— animales carniceros, lobos, en comparación de los asiáticos. Algunos atribuyen la sobriedad de los persas a que su paÃs está menos cultivado, y yo creo lo contrario: que su paÃs abunda menos en productos alimenticios porque les hace menos falta a sus habitantes. Si su frugalidad —continúa— fuese un efecto de la escasez del paÃs, solamente los pobres serÃan los que comerÃan poco, siendo asà que esto ocurre generalmente a todos, y se comerÃa más o menos en cada región según su fertilidad, y no que se encuentra la misma sobriedad en todo el reino. Se vanaglorian mucho por su manera de vivir, diciendo que no hay más que mirar su color para reconocer cuánto mejor es que el de los cristianos. En efecto; el tinte de los persas es igual: tienen la piel hermosa, fina y lisa; mientras que el tinte de los armenios, sus súbditos, que viven a la europea, es basto y terroso, y sus cuerpos, gruesos y pesados».