Contrato social
Contrato social Más sugestivas aparecen algunas interpretaciones de la voluntad general —a las que hemos hecho alusión— expresadas en el último decenio de nuestro siglo —en los ochenta quiero decir—, a saber: la de Alexis Philonenko en el tomo III de su obra Jean-Jacques Rousseau et la pensée du malheur (Vrin, 1984), que estima que la idea de voluntad general se apoya en una rigurosa base matemática, la del cálculo infinitesimal, tal como éste se desarrolló en el siglo XVIII tras los trabajos de Leibniz que, al parecer, fueron conocidos por Rousseau. Otros politistas, Luc Ferry y Alain Renaut, en su obra Philosophie politique, III. Des droits de l’homme a l’idée républicaine (ParÃs, 1985) han afirmado que la voluntad general no es el resultado de un simple recuento auténtico de las voluntades particulares, sino una verdadera integral en el sentido matemático.
Sea como fuere resulta evidente que la idea de Voluntad General de Rousseau estaba inserta en un modelo moralizante con gran carga de utopÃa y suponÃa una sociedad que no estuviese escindida en grupos con intereses antagónicos; en su proyecto de organización social ésta se movÃa a impulsos de la cooperación y la solidaridad y no de la lucha y la competencia.
El problema práctico que se le presentó era de cómo a partir de una sociedad ya corrompida por el egoÃsmo, la Ley podrÃa ser expresión de la voluntad general.