La desigualdad entre los hombres
La desigualdad entre los hombres En esta situación, las cosas hubieran podido permanecer iguales si las aptitudes hubieran sido iguales, y si, por ejemplo, el empleo del hierro y el consumo de los productos alimenticios hubieran guardado un equilibrio exacto. Pero la proporción, que nada mantenÃa, bien pronto quedó rota; el más fuerte hacÃa más obra; el más hábil sacaba mejor partido de lo suyo; el más ingenioso hallaba los medios de abreviar su trabajo; el labrador necesitaba más hierro, o el herrero más trigo; y trabajando todos igualmente, unos ganaban más mientras otros, apenas podÃan vivir. De este modo, la desigualdad natural se desenvuelve insensiblemente con la de combinación, y las diferencias entre los hombres, desarrolladas por las que originan las circunstancias, hácense más sensibles, más permanentes en sus efectos y empiezan a influir en la misma proporción sobre la suerte de los particulares.
En este punto las cosas, fácil es imaginar el resto. No me detendré a describir la invención sucesiva de las otras artes, el progreso de las lenguas, la prueba y el empleo de las aptitudes, la desigualdad de las fortunas, el uso y el abuso de las riquezas, ni todos los detalles que siguen a éstos y que cada uno puede fácilmente suponer. Me limitaré solamente a echar una ojeada sobre el género humano colocado en ese nuevo orden de cosas.