La desigualdad entre los hombres
La desigualdad entre los hombres Cuanto más se medita sobre este asunto, más se ensancha a nuestros ojos la distancia entre las puras sensaciones y los simples conocimientos; se hace imposible concebir cómo un hombre habrÃa podido franquear tan gran intervalo con sus solas fuerzas, sin el concurso de la comunicación y sin el aguijón de la necesidad. ¡Cuántos siglos quizá habrán transcurrido antes de que los hombres hayan podido ver otro fuego que el del cielo! ¡Cuántos azares diversos habrán necesitado para aprender los usos más comunes de ese elemento! ¡Cuántas veces le habrán dejado extinguir antes de haber adquirido el arte de reproducirlo! ¡Y cuántas acaso habrá perecido con su descubridor cada uno de esos secretos! ¿Qué diremos de la agricultura, arte que tanto trabajo y tanta previsión exige, que tanto tiene de otras artes, que evidentemente no es practicable sino en una sociedad al menos empezada, y que no nos sirve tanto a sacar de la tierra alimentos que ella producirÃa muy bien sin esto como a forzarla a satisfacer las preferencias de nuestro gusto?