La desigualdad entre los hombres
La desigualdad entre los hombres Por otra parte, las ideas generales no pueden introducirse en el espíritu sino con ayuda de las palabras, y el entendimiento no las comprende sino por medio de proposiciones. Esta es una de las razones por las cuales los animales no pueden formarse tales ideas ni adquirir nunca la perfectibilidad que de ellas se deriva. Cuando un mono se lanza sin vacilar de una nuez a otra, ¿se cree que tiene la idea general de esta clase de fruto y que compara su arquetipo a esos dos individuos? No, sin duda; pero la vista de una de esas nueces evoca en su memoria las sensaciones que ha recibido de la otra, y sus ojos, modificados de cierta manera, anuncian a su gusto la modificación que va a recibir. Toda idea general es puramente intelectual; por poco que intervenga la imaginación, la idea se convierte en seguida en particular. Intentad trazar la imagen de un árbol en general: nunca lo conseguiréis; a pesar vuestro, será necesario ver uno, pequeño o grande, pobre o frondoso, claro u obscuro; y si dependiera de vosotros ver solamente lo que es común a todos los árboles, esta imagen no se parecería a ningún árbol. Los seres puramente abstractos se ven de la misma manera o no se conciben sino por el razonamiento. La sola definición del triángulo os da la verdadera idea; tan pronto como os figuráis uno en vuestro espíritu, es un triángulo determinado y no otro alguno, y no podéis evitar hacer sensibles sus líneas o coloreada la superficie. Es, pues, necesario enunciar proporciones; es preciso hablar para tener ideas generales, porque tan pronto como la imaginación se detiene, el espíritu no trabaja sino con ayuda del razonamiento. Si, por consiguiente, los primeros inventores del lenguaje no han podido dar nombres mas que a las ideas que ya tenían, se deduce de aquí que los primeros substantivos sólo han podido ser nombres propios.