La desigualdad entre los hombres
La desigualdad entre los hombres Tal es el puro movimiento de la naturaleza, anterior a toda reflexión; tal la fuerza de la piedad natural, que las costumbres más depravadas difÃcilmente pueden destruirla, puesto que se ve a diario en nuestros espectáculos enternecerse y llorar ante las desventuras de un infortunado a un tal que, de hallarse en el lugar del tirano, agravarÃa más aún los tormentos de su enemigo, semejante al sanguinario Sila, tan sensible ante las desgracias que él no habÃa causado, o a ese Alejandro de Feres, que no osaba asistir a la representación de ninguna tragedia por temor de que se le viera llorar con Andrómaca y con PrÃamo, mientras escuchaba sin emocionarse los gritos de los ciudadanos que mandaba degollar todos los dÃas.
Mollissima corda Humano generi dare se natura fatetur, Quae lacrymas dedit (26).