La desigualdad entre los hombres
La desigualdad entre los hombres Esto me dispensará de extender mis reflexiones sobre el modo como el lapso de tiempo transcurrido compensa la escasa verosimilitud de los acontecimientos; sobre el sorprendente poder de las pequeñas causas cuando obran sin descanso; sobre la imposibilidad en que nos hallamos, de un lado, de destruir ciertas hipótesis, si del otro no se les puede dar el grado de certidumbre de los hechos; sobre que, dados dos hechos como reales y habiendo que unirlos por una serie de hechos intermediarios, desconocidos o considerados como tales, corresponde a la Historia, cuando existe, procurar los hechos que sirven de enlace, o a la Filosofía, en su defecto, determinar los hechos análogos que pueden enlazarlos; y, en fin, sobre que, en materia de acontecimientos, la analogía reduce los hechos a un número mucho más pequeño de clases diferentes de lo que se imagina. Tengo suficiente con ofrecer estos temas a la consideración de mis jueces; me basta con haberme arreglado de modo que los lectores vulgares no tuvieran necesidad de considerarlos.