La desigualdad entre los hombres
La desigualdad entre los hombres Fácil es comprender que semejantes relaciones no exigÃan un lenguaje mucho más refinado que el de las cornejas o los monos, que se agrupan poco más o menos del mismo modo. Durante mucho tiempo sólo debieron de componer el lenguaje universal gritos inarticulados, muchos gestos y algunos ruidos imitativos; unidos a esto en cada región algunos sonidos articulados y convencionales, cuyo origen, como ya he dicho, no es muy fácil de explicar, formáronse lenguas particulares, pero elementales, imperfectas, semejantes aproximadamente a las que aún tienen diferentes naciones salvajes de hoy dÃa.
Atravieso como una flecha multitudes de siglos, forzado por el tiempo que transcurre, por la abundancia de cosas que he de decir y por el progreso casi imperceptible de los comienzos, pues tanto más lentos eran para sucederse, tanto más rápidos son para describir.