Las confesiones
Las confesiones 1732-1736
Creo que era en 1732 cuando llegué a Chambéry y comencé a desempeñar un empleo en el Catastro, al servicio del rey. Tenía yo veinte años pasados, cerca de veintiuno. En cuanto al espíritu, estaba bastante formado para mi edad; pero mi juicio distaba mucho de estarlo y para aprender a conducirme me eran muy necesarias las manos en que me hallaba, porque algunos años de experiencia no habrían sido suficientes para curarme radicalmente de mis novelescas visiones. Además, a pesar de todos los males que había sufrido, conocía tan poco el mundo y los hombres como si no hubiese aprendido muy caras sus lecciones.
