Juliette o Las prosperidades del vicio
Juliette o Las prosperidades del vicio —Ha hecho bien —me decÃa Madame Delbène—; he querido cien veces lanzarme a esa misma carrera, y lo hubiese hecho sin duda alguna si hubiese sentido dentro de mà que el gusto de los hombres superaba el gran amor que tengo por las mujeres; pero, mi querida Juliette, el cielo, al destinarme a una eterna clausura, me ha hecho muy feliz al no inspirarme más que un deseo muy mediocre por otro tipo de placeres que no sean los que me permite este retiro; es tan delicioso el placer que se dan las mujeres entre sà que no aspiro a casi nada más. Sin embargo, comprendo que pueda amarse a los hombres; entiendo a las mil maravillas que se haga cualquier cosa para conseguirlos; lo concibo todo en lo que se refiere al libertinaje… ¿Quién sabe si incluso no estaré por encima de lo que puede captar la imaginación?