La FilosofÃa en el tocador
La FilosofÃa en el tocador SRA. DE SAINT–ANGE: Hermano mÃo, debes de haber gozado los mayores placeres al encontrarte entre dos de esa manera; dicen que es delicioso.
EL CABALLERO: Muy cierto, ángel mÃo, es el mejor sitio; pero se diga lo que se diga, todo eso no son más que extravagancias que nunca preferiré al placer de las mujeres.
SRA. DE SAINT–ANGE: Pues bien, querido mÃo, para recompensar hoy tu delicada complacencia, voy a entregar a tus ardores una jovencita virgen, y más hermosa que el Amor.
EL CABALLERO: ¿Cómo? Con Dolmancé… ¿haces venir una mujer a tu casa?