Los Crímenes del amor
Los Crímenes del amor Por horroroso que sea este cuadro, era necesario trazarlo antes de ofrecer el episodio de que se trata. Antes de levantar las horcas de Amboise, había que mostrar las causas que las elevaban… Era preciso hacer ver qué manos las rociaban de sangre, con qué pretextos osaban cubrirse, finalmente, los instigadores de estas revueltas.
En Blois todo estaba en la tranquilidad más perfecta cuando una multitud de diferentes avisos vino a despertar la atención de los Guise: un correo, cargado de despachos secretos y relativos a las circunstancias, fue asesinado a las puertas de Blois; otro procedente de la Inquisición, dirigido al cardenal de Lorena, corre más o menos la misma suerte; España, los Países Bajos, varias cortes de Alemania advierten a Francia que se trama una conspiración en su seno; el duque de Saboya advierte que los refugiados de sus Estados hacen frecuentes asambleas, que se proveen de armas, de caballos, y publican en voz alta que dentro de poco tanto sus personas como su culto serán restablecidos en Francia.